Ideas Encontradas

El espacio donde fluyen las ideas y se contrastan

La Meditación, Una Experiencia en Blanco

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Entre meditar y orar cuál puede ser la diferencia, me han preguntado. Yo soy una persona que medita diariamente y he aprendido que cuando se habla de meditar hay diferentes técnicas. Todas las técnicas de meditación pueden servir de algún modo a la persona que la práctica, pero si es importante saber para qué se quiere meditar para así escoger la técnica adecuada.

Yo practico una de las técnicas zen. Zen significa precisamente meditar. Es la pronunciación japonesa de la palabra china chan. Bajo esta técnica uno simplemente se propone hacer una experiencia introspectiva en blanco. En este punto, precisamente, podemos hallar diferencias con la oración tradicional occidental la cual obliga al orador a memorizar rezos o patrones de oraciones que muchas veces van dirigidos a una figura o imagen llamada divina.

El que practica la oración entra en un estado de devoción o contemplación. El orador elemental durante su práctica ve directamente una imagen concreta (una estatuilla o retrato que representa alguna divinidad) y le reza, le platica, le pide, le da gracias, etcétera. Es una experiencia en la que el orador se oye a sí mismo conscientemente y espera que su oración tenga un efecto deseado.

meditar

La meditación zen no está dirigida a ninguna divinidad, no se repiten frases, rezos, afirmaciones, etcétera. En la meditación zen no se contempla nada, ni se espera nada a cambio. Por eso es una experiencia introspectiva en blanco. Se trata de vaciar la mente, es decir, de no pensar en nada, de estar libre de pensamiento y concentrarse en la respiración inaudible, o en el latir del corazón para experimentarse a uno mismo como parte del todo.

Lograr lo anterior no es fácil, pero la práctica diaria ayuda a ir logrando mayores espacios en blanco sin la distracción de la mente moldeada por el mundo externo. El meditar adecuadamente, al final y sin desearlo, da a la persona un estado de calma y mejora su ecuanimidad en la vida diaria. Esto incluye a adultos, adolecentes y niños.

La meditación no se contrapone a la oración. No es necesario renunciar a la oración para meditar. Tampoco es necesario ser miembro de alguna religión, ni poder sentarse en posición de loto, hacerlo en un lugar aislado y silencioso como en una montaña, junto al mar o al pie de un lago. No crea nada de eso. El horario tampoco es promordial. El universo no tiene horario ni sitios especiales. Puede meditar en el sillón más cómodo que tenga en casa, refugiarse en el baño de la oficina o en su automóvil mientras no este manejando.

Si no sabe meditar busque integrarse a algún grupo de personas que lo haga o permita que le enseñe alguien que sabe. Aproveche este método, es fácil de aprender y con su práctica rutinaria notará un cambio inmediato en su estado de ánimo. Es fácil aprender, una vez que lo haga procure meditar a solas en un lugar sereno y sienta su naturaleza, será maravilloso. (JC/IE)

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Esta entrada fue publicada en 29 septiembre, 2014 por en Miscelánea y etiquetada con , , .

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