Ideas Encontradas

El espacio donde fluyen las ideas y se contrastan

La Democracia Como Trampa Política y Económica

mundi

Hoy en día es imprescindible ponerle adjetivo a la democracia para saber la orientación ideológica y el impacto económico de la misma en todos los ámbitos sociales. El político profesional se ha convertido en el vendedor más efectivo del mundo y en muchos países ha dado “gato por liebre”.

Naciones americanas, europeas, asiáticas y africanas están experimentando una profunda decepción y padeciendo estragos económicos por los resultados de las democracias que se supone, como dice la propaganda gubernamental, “construyeron” los ciudadanos.

En realidad los que diseñaron los sistemas políticos en cada país fueron los legisladores quienes no explicaron a los ciudadanos y, mucho menos, difundieron los por menores del régimen democrático que habían creado o modificado. Es decir, las letras pequeñas pocos las leyeron y pocos las entienden.

Con la disolución de la Unión de Repúblicas Sovietivas Socialistas (URSS) en 1990, los Estados Unidos emprendió la tarea de exportar su democracia hacia todos los rincones del mundo. El trabajo propagandístico de EU estuvo enfoncado en resaltar que la caida de la URSS fue el triunfo de la democracia sobre el ineficiente, economicamente hablando, régimen de estado soviético.

Estados Unidos vendió la democracia como el sistema político ideal para las sociedades de cualquier parte del mundo. Una democracia americana que suponia la prosperidad y el bienestar económico para toda la gente. Sin embargo, en el trabajo de venta de la democracia a nadie se le informaba de los contras del producto. Como hace un vendedor cuando vende un automóvil.

En algunos países con mayor madurez política, la ciudadania fue persuadida por su gobierno que, a su vez, habia sido persuadido por los agentes de poder económico de los Estados Unidos. En otros países el solo hecho de practicar elecciones libres o arrivar a la etapa de la alternancia del poder político bajo la aprobación de los Estados Unidos (ya no habia que temer a una posible ingerencia de la URSS) le abrieron el paso a la “democracia americana”.

La democracia americana de hoy en día no se parece a la que imaginaron los padres de esa nación. En la democracia americana, la soberania de la ciudadania se ha reducido a las actividades electorales y por lo tanto las decisiones económicas están dirigidas por las grandes corporaciones.

Ese es el rasgo distintivo que ahora vemos en las democracias de los países aliados o socios comerciales de los Estados Unidos. La promesa de la democracia ha sido usada como trampa política y económica. En las democracias conocidas, los goberantes electos por la ciudadania, no tienen el poder de doblegar a las grandes corporaciones, a las instituciones bancarias internacionales, pero ya hemos visto en muchos casos que a la inversa eso si es posible.

La democracia americana, como yo la llamo, es la conocida como democracia liberal o liberalismo económico: antes llamado capitalismo. Pero “democracia” ha resultado un efectivo eufemismo para decir capitalismo actualizado, y poder combinar palabras como social-democráta o democráta-cristiano y así todos se puedan sentir cómodos en el nuevo orden económico.

Incluso ahora los empresarios ya son “democratas” y aunque anteponen la ganancia al cuidado silvestre o a la ecología, evocan los valores democráticos para lograr sus fines. Pese a que uno de los pilares de la democracia es la tolerancia, hay personajes intolerantes que buscan la candidatura en partidos democráticos como Donald Trump.

Esto nos puede llevar a pensar, por ejemplo, en qué es realmente la democracia. Muchos, si no es que todo lector, han de saber lo que es y, por lo tanto, saben que democracia no equivale a capitalismo. En otras palabras, un sistema democrático debe cuidar los intereses de todos y no primar el interés de unos cuantos.

Hoy en día, de entre las democracias con adjetivo que puede responder a las expectativas del ciudadano contemporaneo es la democracia participativa. El filosofo francés Alain de Benoist, la describe en parte así:

“La democracia participativa no tiene solamente un alcance político; tiene también uno social. Al favorecer las relaciones de reciprocidad, al permitir la recreación de un lazo social, puede reconstituir las solidaridades orgánicas debilitadas hoy día, rehacer un tejido social disgregado por el advenimiento del individualismo y la salida de un sistema basado meramente en la competencia y el interés. En tanto que es productora de la “sociabilidad” elemental, la democracia participativa va a la par del renacimiento de las comunidades vivas, de la recreación de las solidaridades de vecindad, de barrio, de los lugares de trabajo, etcétera”.

Lograr implantar en nuestra sociedad la democracia participativa implica dedicación y organización. Esta tarea podría ser el principio del desmantelamiento de la democracia americana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Autores

Follow Ideas Encontradas on WordPress.com

Estadísticas del blog

  • 12,358 hits

Estadísticas del blog

  • 12,358 visitas

Autores

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Follow Ideas Encontradas on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: